¿A qué puede jugar un niño cuando ya se aburre de todos sus juguetes? 10 ideas creativas para casa

«Mamá, me aburro»… mientras la habitación infantil está llena de juguetes. ¿Te suena? En muchas familias no es problema que haya pocos juguetes en casa, sino justo lo contrario: con los años se ha acumulado tal cantidad que el niño ya no sabe ni por dónde empezar. En las estanterías se alinean juegos de mesa, bloques de construcción, figuras, puzles y juegos creativos, y aun así, al cabo de unos minutos aparece el aburrimiento.

Y no siempre hace falta comprar otro juguete nuevo. Muchas veces basta con sacar un viejo favorito con reglas nuevas, una historia diferente o una idea de juego completamente distinta.

Te enseñamos cómo volver a hacer emocionantes los juguetes que ya tenéis – y cuándo merece la pena colar un nuevo desafío en la habitación infantil.


¿Por qué se cansa el niño de sus juguetes?

Que un niño se aburra de un juguete no significa necesariamente que ya no lo necesite. El efecto de novedad de un juguete disminuye con el tiempo, mientras que el niño va cambiando: desarrolla nuevas capacidades, intereses e ideas de juego.

Por eso, un juguete que antes se utilizaba siempre de la misma forma merece la pena sacarlo de vez en cuando con otro papel.

Con un bloque de construcción, por ejemplo, no solo se puede construir una torre. Puede convertirse en un garaje, un zoo, un castillo, un puente o incluso toda una ciudad. Y las reglas de un juego de mesa tampoco tienen por qué aplicarse siempre de la misma manera.

El objetivo no es que cada vez aparezca un juguete nuevo en la habitación, sino que el niño experimente que un mismo juguete puede esconder muchas historias y desafíos distintos.


1. Dale una nueva misión a los juegos de construcción

Una de las mayores ventajas de los juegos de construcción es que no tienen una única forma correcta de usarlos. Por eso es especialmente fácil inventar juegos nuevos con ellos.

Si el niño ya está aburrido de construir “a la manera tradicional”, probad con un juego por misiones.

Por ejemplo:

  • Construye un puente por el que pueda pasar un coche de juguete.
  • Haz una torre más alta que tú.
  • Construye una casa para tus tres figuras favoritas.
  • Haz un garaje para cinco coches.
  • Construye una ciudad entera en una sola tarde.
  • ¿Quién consigue hacer una construcción que no se caiga cuando pongáis un coche de juguete al lado?

La propia misión ya puede dar un nuevo propósito a un juego de construcción muy conocido.

Si queréis ampliar el set que ya tenéis con bloques nuevos, merece la pena echar un vistazo también a los juegos de construcción de plástico. En esta categoría, por ejemplo, actualmente hay sets de LEGO® Classic y Mega Bloks.

Recomendación concreta: el LEGO® Classic caja de ladrillos creativos mediana 10696 puede ser una buena base para la construcción libre, ya que no se limita a construir un modelo predeterminado.


2. Las reglas del juego de mesa tampoco tienen por qué usarse siempre igual

Un juego de mesa normalmente se juega según el libro de reglas. Pero si el niño ya lo conoce de memoria, a veces puede ser interesante inventar una versión propia.

Por ejemplo:

En juegos de memoria:
Cuando ya se hayan encontrado todos los pares, los jugadores tienen que inventar una historia con las imágenes que han descubierto.

En juegos con dados:
Podéis asignar tareas distintas a cada número. Por ejemplo, con el 3 hay que dar tres saltos; con el 6, decir el nombre de un animal.

En juegos de cartas:
Los niños pueden inventar su propia regla para cada carta.

En juegos de recorrido sencillos:
Los jugadores pueden crear su propio tablero o sus propios obstáculos.

Esto no solo aporta variedad, sino que también muestra al niño que el juego no siempre funciona según un guion prefijado.

En nuestra página, en la categoría de juegos de mesa y cartas se pueden elegir varios juegos familiares e infantiles de diferente nivel de dificultad.

Y si buscáis un juego rápido y fácil de sacar, Gato, pizza, taco, cabra, queso también es un buen ejemplo: pueden jugar de 2 a 8 personas y en él entran en juego la rapidez de reacción, la atención y la concentración.


3. ¡Convertid el puzle en una competición!

El puzle tampoco es obligatorio montarlo siempre del mismo modo.

Si el niño ya ha montado muchas veces su favorito, probad, por ejemplo, estas variantes:

Montarlo contrarreloj
¿En cuánto tiempo lo consigue ahora? ¿Mañana irá más rápido?

‍‍ Dos contra un puzle
Uno busca las piezas de los bordes, el otro las del interior.

“De memoria”
Mirad la imagen unos minutos y luego intentad montarla volviendo a mirar lo menos posible.

Intercambio
Los hermanos, o padre/madre e hijo, se intercambian la tarea.

Reto de puzle propio
¿Quién encuentra primero todas las piezas azules o rojas?

Para distintas edades e intereses, en la categoría de Puzles y rompecabezas encontrarás muchísimos modelos, desde los puzles infantiles más sencillos hasta los de mayor número de piezas.


4. ¡Con las figuras, que haya una historia completa!

Las figuras suelen ser de esos juguetes de los que hay muchísimos en casa, pero que, pasado un tiempo, se quedan en la estantería.

Sin embargo, una figura por sí sola es solo un personaje. El juego se vuelve realmente interesante cuando recibe una historia.

Podéis preparar, por ejemplo:

  • un zoo,
  • un restaurante,
  • un colegio,
  • un hospital,
  • un aeropuerto,
  • un parque de bomberos,
  • una tienda,
  • un bosque mágico,
  • un parque de dinosaurios.

Después, toca la historia:

¿Qué ha pasado? ¿Quién hace qué? ¿Quién llega? ¿Qué se ha estropeado? ¿A quién hay que rescatar? ¿Cómo van a solucionar el problema?

El adulto tampoco tiene por qué dirigir todo el juego. Muchas veces basta con hacer una sola pregunta:

«¿Qué está pasando ahora?»

Y el niño seguirá la historia por su cuenta.


5. Un juego viejo + otro juego = un juego totalmente nuevo

Este es uno de los métodos más sencillos.

Por ejemplo:

Bloques de construcción + coches pequeños = juego de ciudad y tráfico

Bloques de construcción + animales de juguete = zoo propio

LEGO + papel = circuito propio o juego de mesa

Muñecos + bloques de construcción = casa de muñecas

Peluche + manta = hospital de animales

Puzle + figuras = juego de contar historias

Plastilina + figuras = creación de un mundo propio

La combinación funciona tan bien porque el niño no tiene que inventar un juego nuevo desde cero. Algo nuevo se construye a partir de juegos que ya conoce.


6. ¡Cread vuestro propio juego de mesa!

Para ello ni siquiera hacen falta materiales especiales.

Basta con una hoja de papel, unos lápices, un dado y algunas figuras.

Dibujad un recorrido sencillo y luego inventad casillas especiales:

  • avanza dos casillas,
  • pierdes un turno,
  • tira otra vez,
  • di un animal,
  • imita a un robot,
  • responde a una adivinanza,
  • retrocede tres casillas.

El niño también puede inventar las reglas.

Esto ya de por sí puede aportar una nueva experiencia de juego, y además, la creación de reglas, la planificación y la resolución de problemas aparecen de forma lúdica.

Y si a la familia le gusta jugar a juegos de mesa, merece la pena elegir, de entre toda la oferta de juegos de mesa y de cartas, uno que más adelante se pueda adaptar con reglas caseras propias.


7. En los juegos creativos, que el objetivo no sea solo el resultado final

Con los sets creativos es frecuente que el niño haga una vez el modelo de muestra y luego el juego quede olvidado.

Sin embargo, una de las mejores partes del juego creativo es precisamente que no es obligatorio hacer lo mismo que aparece en la caja.

Con la plastilina, por ejemplo, se puede jugar a:

  • pizzería,
  • pastelería,
  • hospital de animales,
  • fábrica de monstruos,
  • restaurante.

De los dibujos pueden salir un juego de mesa propio, un cómic o un libro de cuentos.

El niño no tiene por qué hacer siempre algo “bonito” o perfecto. Muchas veces es mucho más interesante preguntarse:

«¿Qué otra cosa completamente distinta podríamos hacer con este juego?»

Si buscas una base para esto, merece la pena echar un vistazo también a los juegos creativos y de desarrollo de habilidades.



8. ¡Cambiad el lugar del juego!

A veces no es que el juego sea aburrido, sino que siempre lo usamos en el mismo entorno.

El juego de construcción que se hace en la alfombra del salón, llevadlo una vez a la mesa. Con el juego de mesa, sentaos sobre una manta. Llevad las figuras a un búnker hecho con una manta. Y con los peluches organizad un “hospital nocturno de animales”.

Un simple cambio de escenario también puede desencadenar una nueva historia.

Esto puede funcionar especialmente bien los fines de semana, cuando no es necesario planificar todo el día de antemano.


9. Guardad una parte de los juguetes durante un tiempo

Suena raro, pero a veces precisamente menos juguetes significan más juego.

Si todos los juguetes están fuera a la vez, el niño puede perderse fácilmente entre tantas opciones. Puede ser útil guardar una parte de los juguetes durante un tiempo y sacarlos de nuevo unas semanas después.

Esto no significa que haya que deshacerse de ellos. Más bien conviene establecer una especie de rotación de juguetes.

Por ejemplo, una semana pueden estar fuera:

  • los juegos de construcción,
  • algunas figuras,
  • 2–3 juegos de mesa,
  • un set creativo.

La semana siguiente podéis cambiarlos.

Así, un juguete que hace tiempo que no veía puede parecerle otra vez una novedad.


10. ¿Cuándo merece la pena comprar un juguete nuevo?

Comprar un juguete nuevo, por supuesto, no es algo malo. Lo importante es más bien que no sea siempre la respuesta al aburrimiento decir: “entonces compremos algo nuevo”.

Merece la pena elegir un juguete nuevo si, por ejemplo:

  • el niño ya ha superado por edad sus juguetes anteriores,
  • ha aparecido en él un nuevo campo de interés,
  • quiere desafíos más complejos,
  • entre los juguetes que tiene no hay ninguno que lo mantenga entretenido de forma autónoma,
  • o un juguete nuevo es una buena oportunidad para descubrir juntos algo nuevo.

Ni siquiera en esos casos es imprescindible elegir el juguete más grande o más caro. Un nuevo juego de cartas, un puzle, un set creativo o un juego de construcción pueden bastar para poner en marcha nuevas ideas.

En nuestra web, por ejemplo, encontraréis por separado juegos de construcción, puzles y juegos de mesa y de cartas, de modo que es más fácil ajustar la elección a la edad y al interés actual.



11. Una de las mejores ideas de juego: «¿Tú qué te inventarías?»

Si solo probáis una cosa, que sea esta.

Sacad un juguete con el que el niño ya haya jugado muchas veces y no le digáis cómo debe usarlo.

Simplemente preguntadle:

«¿Qué más se podría hacer con esto, según tú?»

Puede que al principio solo construya una torre nueva.

Puede que invente toda una historia.

Puede que cree un nuevo sistema de reglas para el juego de mesa.

Puede que con las figuras nazca un mundo completamente nuevo.

Y precisamente ahí está la clave: el juego se vuelve realmente interesante cuando no es solo el propio juguete el que “dice” qué hay que hacer, sino que el niño también puede moldear el juego.


No siempre hacen falta más juguetes

La habitación infantil puede estar llena de juguetes y aun así el niño puede decir: «Me aburro».

Sin embargo, esto no significa necesariamente que necesite más juguetes. Muchas veces, una pequeña idea, una regla nueva, una misión interesante o un inicio de juego en compañía son suficientes para que un viejo favorito vuelva a resultar emocionante.

De los bloques de construcción puede nacer un mundo nuevo, el juego de mesa puede recibir reglas nuevas, las figuras pueden convertirse en personajes de otra historia y el puzle transformarse en un nuevo reto.

Un buen juguete no es bueno porque solo se pueda jugar con él de una única manera, sino porque es capaz de inspirar ideas una y otra vez.

Y cuando llegue el momento de un juguete nuevo, merece la pena no preguntarse solo «¿qué le gustaría?», sino también: «¿qué nueva experiencia de juego puede ofrecer en comparación con lo que ya tiene?»

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