Esta es una traducción realizada por un software automatizado:
¡Al galope!
¡Ha llegado el momento de que los fans de Spirit se pongan en la piel de Lucky, Pru, Abigail y los demás, para descubrir con sus intrépidos caballos el mundo mágico de Miradero!
El juego es tremendamente emocionante y
no hay dos partidas iguales, ya que el tablero cambia constantemente.
Durante la partida hay que cumplir misiones. A lo largo del juego los jugadores van acumulando cada vez más experiencia y, gracias a ello, pueden manejar a sus caballos con mayor destreza, de modo que pueden usar dados cada vez más valiosos. Gana quien aprende más rápido el arte de la equitación, mientras cumple también su misión.
Si la
versión básica ya se os da bien, merece la pena pasar a las
reglas avanzadas. En esta modalidad más difícil, las cartas de evento y nuevos retos aportan todavía más variedad a la partida.
Duración media de la partida: 30‑60 minutos
Contenido: 6 tableros de personaje, 6x6 cartas de habilidad, 18 cartas de misión, 6 figuras, 6x3 marcadores de habilidad especial, 12 losetas de tablero, 24 cartas de evento, 15 x 3 dados de habilidad, 22 dados de tesoro, 10 marcadores de tronco, 1 loseta de camino, 3 dados (de 6, 8 y 10 caras).

Confieso que no he visto ni una sola película de Spirit, y mi hijo tampoco, así que cogí la caja –por cierto, bastante llamativa– con cierta reserva. Pero no hay motivo para preocuparse: se disfruta perfectamente sin ningún tipo de “formación previa” y, de hecho, es un juego de mesa muy bueno también para chicos, aunque seamos sinceros, ellos por lo general no se vuelven locos por los caballos desbocados.
¿Y qué fue lo que más me enganchó? Sobre todo, que es una buena inversión: no es de esos juegos que se disfrutan solo un par de veces, además podemos elegir entre dos sistemas de reglas diferentes, de modo que cuando exprimimos al máximo el nivel inicial, podemos pasar al avanzado, que exige mucha más reflexión y lógica. Así queda garantizado que siga siendo un juegazo incluso durante varios años.
La esencia del juego es conseguir el número necesario de habilidades para nuestro caballo. Entre los personajes los chicos también pueden encontrar, por ejemplo, a un vaquero, y el tablero de juego no es demasiado “para chicas” como para que le ponga una etiqueta al juego, pero sí lo bastante vistoso como para poder decir que es realmente bonito. Las habilidades conseguidas las podemos usar en determinadas rondas para obtener ventajas, así que conviene pensar con antelación cuál elegir. Las habilidades se compran con dados de distintos colores que obtenemos con ayuda de un mapa. Si nos cuesta mucho conseguir el color que queremos, podemos cambiar en la ciudad. Incluso en el juego básico hay que estar pendiente de varias cosas a la vez, y en el avanzado la mecánica se complica todavía más, ya que las cartas de evento cobran un papel aún más importante. Entre los aspectos claramente positivos destaca que podemos movernos en cualquier dirección por el tablero.
En conjunto, es un juego de mesa tranquilo, al que es mejor sentarse cuando nos apetece pensar un poco. En la caja figura como edad mínima recomendada los 6 años, pero es preferible jugar con niños de esa edad que ya hayan tenido algo de contacto con los juegos de mesa. A mí personalmente me encantó, y puede que hasta me anime a ver alguna de las películas de Spirit.